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¿Qué es slow food y por qué se está volviendo tan popular?

Además del prensado en frío, el liofilizado y el boom de otros métodos de procesamiento de alimentos más conscientes, han surgido estilos de alimentación que los acompañan. Lo que realmente llama la atención es la tendencia que claramente siguen prácticas como el mindful eating. Cada vez hay más tipos de alimentación que, de una u otra forma, buscan hacernos reevaluar la importancia de elegir alimentos con más nutrientes, con mejor calidad, que nos aporten más y nos ayuden a mantener buena salud. Lo realmente notable de la mayoría de estos estilos de alimentación es que, cada vez es más común que opten tanto por ofrecer salud física, como mental y emocional. Aquí es donde encaja perfectamente el slow food, pues más que un tipo de alimentación, se ha convertido en un movimiento a nivel mundial.

 

Un poco de contexto

Slow Food es el nombre que lleva actualmente la organización internacional sin fines de lucro creada por Carlo Petrini en 1989. Son los frutos de lo que, en el año mencionado, comenzó como una protesta contra la apertura de un popular fast food en una plaza italiana. Los asistentes a dicha protesta organizaron una cena en la que, contraponiéndose a los principios de la comida rápida, pugnaban por una alimentación lenta, que les permitiera degustar y disfrutar platillos locales.

Sin quitar el dedo del renglón, poco a poco el movimiento se fue haciendo más grande y hoy en día se trata de una A.C. que opera en 160 países y lucha porque todos tengamos acceso a una alimentación: buena, limpia y justa. Estos tres principios se basan en que, dentro de su filosofía, la comida debe seguir siendo un placer y  nutrirnos tanto física como mentalmente, pues para ellos es importante conocer los procesos de elaboración, la calidad y el origen de sus ingredientes. Por eso mismo, optan por elegir siempre alimentos “buenos”: para el comensal, para el productor (es decir, que hayan sido comercializados bajo un trato justo) y para el planeta (pues son grandes defensores de la producción de alimentos más ecológicos).

Además, en la filosofía que presentan en su página oficial, ellos mismos afirman que: “A través de nuestras elecciones relacionadas con el consumo de alimentos podemos ejercer una influencia colectiva sobre la forma en la que estos se cultivan, se producen y se distribuyen, generando, en consecuencia, un cambio.” Por lo que, al día de hoy, también se involucran en actividades que logren un verdadero impacto social. Como ejemplo, podemos hablar de su proyecto “Arca del gusto”, un repositorio internacional de alimentos e ingredientes que, a pesar de estar culturalmente muy ligados a un área geográfica y representar parte de la identidad de algunas poblaciones, están en peligro de extinción. Pues tampoco podemos olvidar que son grandes defensores de la cocina local y de que cada región atesore y disfrute de su herencia gastronómica.

 

Y… ¿cómo trasladar el slow food a la vida cotidiana?

Ahora que estamos en contexto, esto no quiere decir que para ser partícipe del slow food tengas que unirte a esta organización o generar activismo necesariamente. Se trata de incorporar a tu vida cotidiana las prácticas que, en esencia, conforman la filosofía de este movimiento: revalorar la herencia gastronómica de tu región o localidad, preferir alimentos más naturales (limpios y ecológicos), ser más consciente de los alimentos que eliges y, es que, ¿cuándo fue la última vez que te preguntaste, realmente de dónde viene y por qué procesos pasó lo que está en tu plato? Si no lo habías hecho antes, la respuesta podría incluso quitarte el apetito.

Por último, pero no menos importante, date la oportunidad de volver a consumir alimentos frescos y, sobre todo, date el tiempo de comerlos con tranquilidad mientras los disfrutas. Una de las premisas más difundidas por slow food es, justamente, preparar tus propios alimentos. Sabemos que por el ritmo de vida actual esto puede ser difícil, pero se trata, precisamente, de contrarrestar estas contrariedades de la vida cotidiana a partir de elegir una alimentación que también te ayude a incorporar a tus hábitos la paz mental. Entonces, ¿estás listo para comenzar con estas “comidas lentas”?

Recuerda que también existen métodos que ya puedes implementar de forma casera y que, como el cold press, te hacen más fácil incorporar a tu rutina estos hábitos saludables. También te recomendamos visitar nuestro blog sobre mindful eating para que conozcas más sobre tipos de alimentación que te ayudan a estar en equilibrio.

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