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Mindful eating, la respuesta para una alimentación saludable

La también conocida como alimentación consciente, es una tendencia que va en ascenso por todos los beneficios que tiene, no sólo en cuanto a salud física, sino a su potencial para sanar nuestra relación con la comida.  El mindful eating o alimentación consciente, no es una dieta, es una práctica que busca convertirse en tu nuevo estilo de vida. A través de hacerte consciente de muchos hábitos, costumbres e ideas que tienes sobre ti mismo y tu alimentación, podrás generar una relación equilibrada con la comida.

Por desgracia, es muy común tener una relación impositiva con los alimentos; es decir, más enfocada al “debo” o “me lo merezco” y no tanto al “necesito” o “me hace bien”. Aunado a esto, la mayoría tenemos problemas de condicionamiento con ciertos alimentos y, aún en nuestra edad adulta, utilizamos el food comfort como premio o castigo en nuestro día a día. El estilo de vida mindful eating trata de todo lo contrario, es aprender a escucharte para tener asertividad y gentileza contigo mismo. Aunque entre sus principales bases se encuentra el aprender a reconocer nuestras señales de hambre y saciedad, hay mucho más detrás.

Reconocer y honrar las señales de tu cuerpo

Aunque damos por hecho que sabemos cómo se siente el hambre, no tomamos en cuenta que hay varios tipos de hambre: visual, olfativa, mental, celular, bucal, del corazón,  estomacal y sed. De éstas, sólo la estomacal podría denominarse hambre “real”, el resto corresponde más a impulsos y estímulos emocionales u otras necesidades físicas que no has cubierto correctamente (hambre celular y sed). Sólo aprendiendo a escuchar a tu cuerpo podrás llegar  a distinguir de cuál de estos apetitos se trata. Recuerda que para ello no hay una fórmula, cada quien tiene sus propias señales de hambre y es importante respetarlas.

Por otro lado, así como debes escuchar a tu hambre, también es muy importante que pares cuando ésta desaparezca. Fisiológicamente, no es necesario que estés lleno, sino satisfecho. Sabemos que el ritmo de vida actual puede dificultar escuchar esta señal, pero hay formas de reconectar contigo para notarla.

¿Cómo alimentarte conscientemente? 

Es muy importante que te des suficiente tiempo para comer sentado y sin distracciones. De este modo será cada vez más fácil reconocer las señales de tu cuerpo. Si no estás seguro de cómo empezar, puedes seguir estas recomendaciones:

  • Bebe un poco de agua antes de empezar a comer.
  • Si tienes tiempo, también haz algunas respiraciones profundas antes de comenzar.
  • No admitas distractores en tus tiempos de comida, enfócate en tus alimentos. Recuerda que la convivencia no cuenta como un distractor y, de hecho, se recomienda compartir las horas de comida con amigos o familiares (sin pantallas de por medio).
  • Mastica bien tus alimentos y no comas de prisa, date un espacio de por lo menos 20 o 30 minutos para cada comida.
  • Elige alimentos saludables.

El último punto es quizá una de las partes más complicadas, pues la mayoría estamos acostumbrados a comer sano sólo cuando es una obligación. Desgraciadamente, a muchos no nos enseñan desde niños que las ensaladas, los jugos verdes y en general la comida natural, deben ser parte integral de nuestra dieta. Por eso es tan importante que poco a poco revalúes la forma en que te relacionas con tus alimentos.

No sólo comas, ¡nútrete!

Una parte importante de la alimentación consciente es darle a nuestro cuerpo aquello que realmente lo nutre. El mindful eating no recomienda una lista de alimentos específicos ni recetas de jugos u otras preparaciones saludables. Promueve que seas tú mismo quien aprenda a reconocer lo que realmente necesitas y le hace bien a tu cuerpo. Además, también te insta a que aprendas a disfrutar de recibir esta nutrición: dando una presentación agradable a tus platillos, incluyendo ingredientes que disfrutes o compartiéndolo con personas que quieres.

Para llegar a esto, es muy importante el autoconocimiento, por eso la Dr. May (quien acuñó por primera vez el término mindful eating cycle) recomienda hacerte estas preguntas sobre tus alimentos:

¿Por qué como?
¿Cuándo quiero comer?
¿Qué quiero comer?
¿Cómo quiero comer?
¿Cuánto quiero comer?
¿En qué quiero invertir mi energía?

Tal vez te parezcan muchas preguntas, pero recuerda que: lo que comes, cuándo lo comes, cómo lo consumes y en qué momento lo haces, son decisiones que inconscientemente tomas todos los días, varias veces al día. El hecho de hacerlo sin consciencia, es lo que impide tener una relación sana con la comida.

La última pregunta (¿en qué quiero invertir mi energía?), es probablemente la que más te ayude a cambiar tu manera de ver la comida. La alimentación consciente, al estar tan relacionada al mindfulness y la meditación, busca ayudarte a dejar de ver la comida como productos de consumo masivo. Comer es una actividad necesaria para dar a nuestro cuerpo la energía que necesita y así como elegimos qué comer, elegimos en qué gastar nuestra energía. Lo realmente importante es que, ambas partes de ese ciclo, nos nutran de verdad. Por eso, cuando prefieres comer vegetales en vez de comida chatarra, jugos verdes en lugar de refrescos, leches vegetales caseras en vez de comerciales… estás decidiendo relacionarte de forma más sana con tu comida y, por lo tanto, con tu energía.

Si quieres saber más sobre alimentación saludable, te recomendamos también leer nuestros blogs para mantener tu apetito bajo control y alimentos esenciales en una dieta saludable. Tampoco olvides seguirnos en nuestras redes sociales (YouTubeFacebook e Instagram) para que no te pierdas ninguna de nuestras recetas de jugos verdes, tips, postres y más.

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