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Lo que debes saber sobre el cáncer de ovario

Hoy es el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha seleccionada para propiciar la prevención de esta terrible enfermedad. A manera de contribuir a crear conciencia, queremos ayudarte a resolver algunas dudas al respecto y compartir algunos tips para cuidar tu salud.

Situación actual en México

El cáncer de ovario no es uno de los más comunes en nuestro país, ocupa el sexto lugar en la lista de cánceres con mayor incidencia. Sin embargo, su índice de mortalidad es uno de los más altos. Mientras que la probabilidad de sobrevivir al cáncer de mama (uno de los más comunes) es de casi 90%, la tasa de supervivencia al cáncer de ovario ronda apenas el 40%. Esto se debe en parte a que es un cáncer más difícil de detectar y en la mayoría de los casos se diagnostica de forma tardía, cuando la metástasis ya comenzó; es decir, que el cáncer ha empezado a diseminarse a otros órganos.  Sus síntomas más comunes son:

  • Inflamación o dolor en el área de pelvis y abdomen.
  • Estreñimiento o diarrea.
  • Ganas constantes de orinar.
  • Pérdida de apetito y cansancio excesivo.

Ya que este mismo cuadro de síntomas puede confundirse con muchos otros malestares menos graves, se vuelve difícil obtener un diagnóstico oportuno. Así que recuerda, si presentas estos síntomas de manera persistente por dos semanas o más, es necesario que acudas a tu médico.

Datos indispensables sobre el cáncer de ovario

Dentro de la categoría de cáncer de ovario, se engloban tres tipos de tumoraciones diferentes. Recordemos que el cáncer es un crecimiento descontrolado de las células, por lo que se puede dar en distintos tipos de ellas. Ya que los ovarios están compuestos por tres tipos de células, se pueden dar tumoraciones en cada una de ellas: epiteliales (las que cubren al ovario), gremiales (las que producen los óvulos) y estromales (encargadas de producir hormona y dar estructura / sostener al ovario); el más común de los tres es el epitelial.

Aunque en realidad no estamos exentas de padecerlo en ningún momento, es más común en mujeres mayores de 40 años y más aún en mujeres postmenopáusicas o mayores de 60 años. El riesgo de padecerlo aumenta si:

  • Tienes familiares cercanos (familia nuclear) que han padecido cáncer de ovario, útero o mama.
  • No has tenido embarazos.
  • Tomaste tratamientos de fertilidad por más de un año.
  • Empezaste a menstruar a temprana edad.
  • Presentas menopausia tardía.
  • Tienes obesidad o llevas una vida completamente sedentaria.
  • Eres fumadora.
  • Previamente tuviste otros problemas ginecológicos: quistes, endometriosis, etc.
  • Presentas mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA 2 (esto se sabe por medio de una prueba de ADN que se recomienda hacer sólo en casos de tener familiares directos que hayan padecido este tipo de cáncer).

¿Qué podemos hacer para prevenir el cáncer de ovario?

Por desgracia, hasta el momento no hay manera de garantizar que a lo largo de tu vida no padecerás este u otro tipo de cáncer. Sin embargo, es muy importante recordar que, así como hay factores de riesgo, también hay factores de protección, que nos ayudan principalmente:

  • Disminuyendo la predisposición a padecer cáncer.
  • Facilitando la detección oportuna en caso de padecerlo.

El primer y principal factor de protección para una detección oportuna, es acudir periódicamente al médico. Los chequeos de rutina son la mejor forma de cerciorarnos de que esos pequeños malestares que podemos llegar a sentir, efectivamente, son algo pasajero y no una enfermedad. No dejes pasar tus revisiones de rutina y siempre consulta a un especialista cuando tengas molestia o malestares persistentes.

Si has tenido hijos, el riesgo es menor. Al igual que si has pasado por una ligadura de trompas, una salpingectomía o tomaste anticonceptivos orales por tiempo prolongado. Otro factor médico que puede afectar la propensión a padecer cáncer de ovario es la terapia hormonal, si se toma este tipo de terapia después de la menopausia, podría incrementar el riesgo de padecer cáncer.

Nuestros hábitos también son un factor importante. El tabaquismo está relacionado a la propensión a varios tipos de cáncer, por lo que dejar de fumar puede ayudarnos a prevenir futuras enfermedades. Lo mismo ocurre con el sobrepeso y la obesidad.

La Sociedad Americana contra el Cáncer, recomienda llevar una alimentación balanceada para disminuir la propensión a distintos tipos de cáncer. Acorde a lo declarado por dicha asociación, es importante evitar o moderar el consumo de alimentos ultra procesados, bebidas edulcoradas (azúcares refinados en general) y carnes rojas o procesadas. También enfatizan la importancia de un consumo adecuado de granos integrales, frutas y suficientes verduras.

Llevar una dieta balanceada, compuesta por alimentos de calidad (lo más frescos y naturales posibles) que proporcionen a tu cuerpo todos los nutrientes que necesitan, es la mejor forma de prevenir éste y otros tipos de cáncer. Recuerda que todo lo que consumes te nutre y está en tus manos elegir aquello que aporta a tu salud y bienestar. No estás sola, en Hurom te ayudamos a cuidar tu salud.

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